HISTORIA DEL QUESO
Se tienen noticias de que en el
año 3.000 antes de Cristo en algún lugar de Oriente
Medio, este exquisito alimento se produjo por primera vez.
Según señala
en el libro Alimentación y Nutrición Victoria Alcázar
Lázaro, de la Sección de Endocrinología y
Nutrición del Hospital Severo Ochoa, en Leganés
(Madrid), también existe una leyenda que dice que fue descubierto
por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo
viaje por el desierto, puso leche en el estómago de un
cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada
(debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura
del desierto).
Hay otros autores que señalan
que el queso ya se conocía en la prehistoria, extremo que
no se ha podido comprobar. También en la Biblia hay varias
referencias a este alimento. Durante la época del Imperio
Romano se extendió su fabricación a todos los territorios
conquistados. Los primeros monasterios empezaron a producir diferentes
variedades de queso durante la Edad Media con unas recetas que
hoy aún se conservan. Pero la producción a gran
escala de este derivado lácteo no llegó hasta que
se produjo la revolución industrial y el desarrollo de
las ciudades.
Actualmente, el queso es uno
de los productos lácteos que más se consumen en
todo el mundo, así como el que mayor cantidad de variedades
conoce. En Estados Unidos han clasificado más de 400 variedades
y 800 tipos de queso. En Francia, uno de los países con
mayor tradición y gusto por el queso, se producen 365 variedades
diferentes, y se estima que cada francés consume al año
unos 20 kilos de queso, frente a los 15 que consume cada italiano.